EDIFICANDO SOBRE LA ROCA por Lowell Brueckner – PROGRAMA 1

EDIFICANDO SOBRE LA ROCA por Lowell Brueckner – PROGRAMA 1

819
Compartir

EDIFICANDO SOBRE LA ROCA… doctrinas esenciales

Una serie de programas titulados “Edificando sobre la Roca”, en los cuales presentamos las doctrinas esenciales de la fe cristiana. Estas son doctrinas acerca de las cuales todos los verdaderos cristianos, de todos los siglos y de todas partes del mundo, han estado y tienen que estar de acuerdo, para ser reconocidos como verdaderos cristianos. Cada persona que se considera cristiana debe conocer estas doctrinas y basar su fe y vida sobre ellas.

Ya que vamos a tener la Biblia como el fundamento para todo lo que vamos a enseñar de las doctrinas cristianas esenciales, tendremos que explicar porqué consideramos la Biblia como la máxima autoridad y porqué consideramos que es la Palabra de Dios.

El Antiguo Testamento: Empezaremos con lo que Pablo dijo en Romanos 3 con respeto al Antiguo Testamento: “¿Qué ventaja tiene pues el judío?”, pregunta en v.1“Muchas, en todos los sentidos. Primero, ciertamente en que les fueron encomendados los oráculos de Dios”, contesta en v.2. Esta es una declaración muy importante, porque indica que había un cuerpo de escrituras con autoridad e inspiradas divinamente, producidas únicamente por la nación judía. Pedro nos enseña sobre el Antiguo Testamento diciendo que “la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los hombres hablaron de parte de Dios siendo guiados por el Espíritu Santo”. De la misma manera que los profetas eran inspirados por el Espíritu Santo para escribir, también judíos piadosos fueron guiados por el Espíritu Santo para poder discernir qué escrituras eran verdaderamente inspiradas. El Dios soberano, velando sobre Su palabra, se encargó de esta obra durante la historia de los judíos.

Antes de la época de la iglesia, los judíos encomendados por Dios, establecieron lo que era y no era el canon de las Escrituras. En el tiempo del Nuevo Testamento, el canon de la Biblia hebrea consistía en un número preciso de libros que habían sido ordenados según una estructura específica. Este hecho comprueba que mucho tiempo antes del tiempo de Cristo, los judíos ya habían determinado y cerrado el canon. En esto, Jesús y Sus discípulos estaban de acuerdo con los líderes religiosos de Israel. En aquel tiempo había 22 libros, pero en nuestros tiempos algunos se han dividido, y por esta razón ahora hay 39 libros en el Antiguo Testamento. Sin embargo, todo lo que tenemos ahora estaba incluido en los 22 libros de los judíos.

Podemos saber que lo que fue establecido en la nación judía, fue también aceptado en los cielos, porque Jesús mismo basó Su enseñanza en estas Escrituras y también reconocía las tres divisiones ordenadas por los judíos: La Ley de Moisés (5 libros), Los Profetas (13 libros), y Los Salmos (4 libros, fíjate en Lc.24:27, Mc.12:10). En el tiempo de Jesús, cuando Él se refirió a estos tres tomos, todos los judíos sabían a que libros se estaba refiriendo. Jesús los reconoció como la Palabra de Dios: “¿No leísteis lo dicho por Dios a vosotros…?”, dijo a los saduceos, citando un pasaje de Génesis. Al contestar al diablo en los días de su tentación, Jesús dijo: “Escrito está”, haciéndonos saber que lo que fue escrito en estos libros fue reconocido como la Palabra de autoridad dada por Dios. Aún el diablo lo reconoció. El escritor de Hebreos dio crédito al Espíritu Santo por ser el autor de estas Escrituras en tres diferentes pasajes.

El Nuevo Testamento: Al formar el canon del Nuevo Testamento, la iglesia primitiva tenía tres criterios que determinaban si algún documento era verdaderamente la palabra de Dios o no. 1) Autoridad apostólica: Tenía que ser escrito por un apóstol o por una persona asociada con uno de los apóstoles originales. “Y estaban (los creyentes) dedicados constantemente a la doctrina de los apóstoles”  (Hch.2:42). 2) La regla de fe: Tenía que conformarse a lo que había sido considerado y reconocido, en general, como la enseñanza básica y normal sobre la que la iglesia fue fundada. 3) Utilidad y aceptación continuas: Tenía que ser un documento aceptado desde el principio por la iglesia en general y usado para adoctrinar. Por ejemplo, los cuatro evangelios son confirmados porque miles de copias fueron repartidas entre las iglesias. Todavía existen 5.600 manuscritos del Nuevo Testamento, el más antiguo es del año 125 D.C., solamente 35 años después de que fuera escrito el documento original.

Estos manuscritos fueron citados por los padres más antiguos de la iglesia y ya reconocidos como la Palabra de Dios. Aún Pedro, en su día y en su segunda carta, reconoció la obra de Pablo entre las Escrituras. “Nuestro amado hermano Pablo os escribió… como también habla de esto en todas las epístolas… que los indoctos e inconstantes tuercen, como también las OTRAS Escrituras…” (2 P.3:15-16). Entonces, de esta manera, el Nuevo Testamento, que consta de 27 libros, fue formado y reconocido, junto con los 39 libros del Antiguo Testamento, como la Palabra de Dios.

Sobre la Biblia como base vamos a edificar las enseñanzas en este programa. Hay muchas razones más por las cuales creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, pero sólo añadiremos brevemente algunas: 1) La Biblia es un libro con cientos de profecías que se han cumplido o están cumpliéndose. No hay otro libro igual en este aspecto. El cumplimiento de las profecías evidencia que Dios está manifestándose en ellas. Jesús dijo a Sus discípulos: “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que Yo soy”. 2) Existe en ella una unidad de pensamientos. Desde la muerte de Moisés hasta el reinado de Artajerjes, el persa, pasaron casi 3.000 años, dentro de los cuales se escribió el Antiguo Testamento. Cuenta 400 años más, que es el tiempo entre los dos Testamentos, y 95 años hasta que el último libro del Nuevo Testamento fue escrito, y tenemos un total de 3.500 años. En todo este período de tiempo, las Escrituras nos proveen una continuidad y unidad extraordinarias de pensamiento. Demuestra que hay un solo plan y un solo Autor sobre todo. 3) Ha sido imposible destruirla. Muchos gobernantes, tanto políticos como religiosos, han intentado acabar con las Escrituras, pero no han podido hacerlo. También han existido muchos criticones que han intentado invalidar la Biblia, pero no sólo no han podido hacerlo, sino que además han venido muchas pruebas confirmando su validez. Algunas, por ejemplo, han venido por medio de descubrimientos arqueológicos, quizás el más sorprendente de todos fue el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto. 4) Las promesas se cumplen en la vida del individuo que las cree. Esta prueba sigue confirmando la Biblia hasta el día de hoy. Por esta razón, un gran número de personas siguen fielmente creyendo en la Palabra, porque han visto los resultados en sus vidas. Algunos no han querido negar su fe, incluso hasta el punto de ser amenazados de muerte, y ahora, en el siglo XXI, han dado sus vidas.

Lowell Brucekner

VISITA LA PÁGINA WEB DEL AUTOR: www.alaentrega.blogspot.com.es