Nuestro pan diario: Ayuda en la oscuridad

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Ayuda en la oscuridad

Leer: Salmo 139:7-12

… lo mismo te son las tinieblas que la luz (v. 12).

Nuestra vieja perra, una terrier blanca, duerme acurrucada al pie de nuestra cama. Ese ha sido su lugar durante trece años.
Normalmente, no se mueve ni hace ruido; pero, en los últimos tiempos, nos toca con la pata en medio de la noche. Al principio, pensábamos que quería salir, y tratábamos de tranquilizarla. Sin embargo, después nos dimos cuenta de que, simplemente, quería saber si estábamos allí. Como está casi ciega y oye poco, no puede ver en la oscuridad ni escuchar si respiramos. Entonces, se inquieta y busca seguridad. Yo estiro el brazo y le acaricio la cabeza para mostrarle que estoy. Es lo único que necesita. Después, da un par de vueltas y se duerme otra vez.
«¿Y a dónde huiré de tu presencia?», le preguntó David a Dios (Salmo 139:7), y, consolado, agregó: «Si […] habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano […]. Aun las tinieblas no encubren de ti…» (vv. 9-12).
¿Estás perdido en la oscuridad? ¿Triste y desanimado? ¿Con miedo o culpa? ¿Dudando de Dios? Para Él, la oscuridad no existe. Aunque no lo veas, está a tu lado, ya que prometió: «Nunca te dejaré ni te desampararé» (Hebreos 13:5). Extiende tu mano. El Señor está allí.

Los miedos son tenebrosos huyen ante la luz de la presencia de Dios.

Señor, que los obstáculos y los desafíos no me hagan perderte de vista. Ayúdame hoy a confiar en tu promesa y sentir tu presencia a mi lado.