“Nuestro pan diario” El paciente que ora

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El paciente que ora

Leer: Juan 17:6-10 

… Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros (v. 11).

El aviso fúnebre de Alan Nanninga, un hombre de donde yo vivo, lo identificaba como «sobre todo, un testigo fiel de Cristo». Después de describir su vida familiar y su carrera profesional, el artículo hablaba sobre casi una década de problemas de salud progresivos. Concluía diciendo: «Sus internaciones en el hospital […] le confirieron el título honorario de “El paciente de la oración”», por su ministerio hacia los demás enfermos. Aquí tenemos a un hombre que, en sus períodos de aflicción, se dedicaba a orar por y con las personas necesitadas que lo rodeaban.
Horas antes de que Judas lo traicionara, Jesús oró por sus discípulos: «Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros» (Juan 17:11). Como sabía lo que iba a suceder, Jesús dejó de pensar en sí mismo y centró su atención en sus seguidores y sus amigos.
Durante nuestros períodos de enfermedad y angustia, anhelamos y necesitamos las oraciones de los demás. ¡Cuánto nos ayudan y animan esas oraciones! Que nosotros, como nuestro Señor, elevemos nuestros ojos para orar por aquellos que nos rodean y enfrentan una gran necesidad.

Señor, pongo hoy ante ti en oración a los enfermos y los necesitados.

Nuestros problemas pueden llenar nuestras oraciones