Nuestro pan diario: La fragancia de Cristo

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La fragancia de Cristo

Leer: 2 Corintios 2:14-17 

Porque para Dios somos grato olor de Cristo… (v. 15).

¿Cuál de los cinco sentidos te trae más rápidamente cosas a la memoria? Para mí, es indudablemente el olfato. Una determinada clase de bronceador me lleva de inmediato a una playa francesa. El olor a alimento para pollos me recuerda mi niñez y las visitas a mi abuela. El aroma del pino susurra «Navidad», y cierto tipo de loción para después de afeitar me trae a la mente cuando mi hijo era joven.
Pablo les recordó a los corintios que ellos eran la fragancia de Cristo: «Porque para Dios somos grato olor de Cristo» (2 Corintios 2:15). Tal vez se refería a los desfiles de victoria romanos, ya que estos quemaban incienso en los altares de la ciudad para asegurarse de que todos supieran que habían triunfado. Para los vencedores, el aroma era agradable; para los prisioneros, significaba esclavitud o muerte. Como creyentes, nosotros somos soldados victoriosos, y cuando predicamos el evangelio de Cristo, somos un aroma agradable para Dios.
¿Qué perfume se siente cuando un creyente entra en una habitación? No es algo que pueda comprarse en un frasco. Si pasamos mucho tiempo con alguien, empezamos a pensar y a actuar como esa persona. Pasar tiempo con Jesús nos ayudará a propagar un aroma agradable a quienes nos rodean.

Señor, que mis acciones reflejen que he estado contigo.

Cuando andamos con Dios, la gente se da cuenta.