Nuestro pan diario: Repetición positiva

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Repetición positiva

Leer: Deut. 30:11-20 

Porque yo te mando hoy que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos… (v. 16).

Un periodista tenía la peculiar costumbre de no usar bolígrafos de tinta azul. Por eso, cuando un colega le preguntó si necesitaba algo de la tienda, le pidió que le compara algunos bolígrafos, y agregó: «Pero no azules. No quiero bolígrafos azules. No me gusta el azul. El azul es demasiado deprimente. Así que, por favor, cómprame doce… ¡pero que no sean azules!». Al día siguiente, su colega le llevó los bolígrafos… y eran todos azules. Cuando le pidió explicaciones, este respondió: «No dejabas de decir “azul, azul”. ¡Esa fue la palabra que me quedó más grabada!». Tantas repeticiones tuvieron un efecto, pero no el esperado.
Moisés, quien dio la ley a Israel, también usó repeticiones al pedirle cosas al pueblo. Más de treinta veces, instó a los israelitas a cumplir fielmente la ley de su Dios. Sin embargo, el resultado fue lo opuesto. Les dijo que la obediencia les daría vida y prosperidad, pero que la desobediencia los llevaría a la destrucción (Deuteronomio 30:15-18).
Cuando amamos al Señor, deseamos andar en sus caminos, pero no por temor a las consecuencias, sino porque nos da gozo agradar a Aquel a quien amamos. Esta es una buena palabra para recordar.

Señor, que tu Espíritu sea nuestro maestro al leer tu Palabra. Ayúdanos a andar en el sendero de la obediencia.