AUTOR:DIETRICH BONHOEFFER

HIMNO: MARAVILLOSAMENTE PROTEGIDOS

Dietrich Bonhoeffer fue un teólogo, con alma de pastor.

Una nutriente poesía teológica podrá ‘descubrirse’ cuando los creyentes se adentren en los versos escritos por Dietrich Bonhoeffer .

Hay, qué duda cabe, una profunda teología en los ejercicios poéticos que el mártir alemán, el apasionado lector de los Salmos, nos dejó como legado.

 Cómo, sino de magníficos, se podrían estimar estos últimos cuatro versos del último poema escrito por él, semanas antes de su ejecución:

Maravillosamente protegidos,

Encomendados a lo que vendrá.

Es Dios quien nos alienta noche y día,

Y para siempre es su fidelidad

Nació el 4 de Febrero de 1906 en (Breslavia) Polonia ( Imperio alemán) en el seno de una familia de la alta burguesía prusiana que integraba la élite cultural berlinesa.

 Su padre era profesor de psiquiatría y neurología, director de la clínica psiquiátrica de la Universidad de breslau; y su madre, la pianista Paula von Hase, nieta del predicador y teólogo Karl Von Hase.

 La familia se mudó a Berlín en 1906 donde la madre se hacía cargo de la educación de sus 8 hijos y el padre ocupó la cátedra más importante de psiquiatría y neurología de Alemania.

Dietrich a los 8 años de edad sufre los horrores de la 1 guerra Mundial, en la que mueren uno de sus hermanos y tres primos.

A los 17 años comienza sus estudios de teología en la Universidad de Tubinga y 2 años después los continúa en la Universidad de Berlín en 1927.

 A la edad de 21 años se doctoró con distinción (suma cum laude, con elogios y honores) con la tesis Sanctorum Communio( La Santa Comunión), la que el teólogo Karl Barth consideró como un milagro teológico.

El 11 de Noviembre de 1931, a la edad de 25 años es ordenado como pastor luterano.

Dietrich Bonhoeffer fue un líder cristiano, teólogo y pastor alemán, que vivió en un periodo muy
crítico de la historia de la humanidad y participó en el movimiento de resistencia contra el nazismo.

En el contexto de la Segunda Guerra Mundial sus amigos lo invitaron a quedarse en América para escapar de la opresión de los nazis, pero Dietrich Bonhoeffer se negó.

 No podía abandonar la misión de su corazón de predicar el evangelio, así que regresó y enseñó en un seminario ilegal para pastores en Polonia a orillas del rio Óder, donde recibió el apoyo incondicional de la condesa Ruth Von Kleist Retzow.

 Allí conoció a  María von Wedemeyer, nieta de la condesa, quién sería luego su prometida.

 Los nazis le prohibieron predicar y enseñar la Palabra de Dios, pero el continuó fiel al llamado del Señor.

 En Abril de 1943 fue arrestado y encarcelado por el régimen de la Alemania Nazi, por su oposición a las atrocidades de este régimen, y la crítica al silencio cómplice de la iglesia.

 Incluso estando en la cárcel, atendía a los guardias y a los reclusos.

 En la última carta conocida de Bonhoeffer, escrita a sus padres desde los calabozos de la Seguridad del Estado situados en la calle Prinz Albrecht, de Múnich, y fechada el 17 de enero de 1945, el teólogo y poeta les confiesa:

“…Durante estos dos últimos años he aprendido con qué poco se las arregla un hombre… Si tenemos en cuenta que muchas personas pierden a diario todo cuanto poseen, no tendremos derecho a reclamar ninguna posesión…”

Estando preso, fue acusado falsamente de formar parte de un complot para asesinar a Adolf Hitler.

 Por esta razón, en Abril de 1945, fue ajusticiado en la
horca y su cuerpo fue quemado en el campo de concentración de Flossenburg la madrugada del 9 de Abril de 1945, un mes antes de la rendición nazi.
Durante estos dos años de encarcelamiento escribió algunos poemas, de los cuales el último lleva el título en castellano de: Maravillosamente Protegidos.
Cinco meses antes de su muerte, le remitió este poema a su novia por  carta.

Maravillosamente protegidos,

Rodeados por poderes de bondad,

Así hemos de vivir en estos días,

Camino de una nueva realidad.

Y si el dolor acude a nuestro encuentro,

Amargo cáliz lleno a rebosar,

Confiados alzaremos este canto,

Tu mano siempre nos acogerá.

Al recobrar el gozo de la vida,

Del cielo, de la tierra y del sol,

Recordaremos juntos el pasado

Y tuyo será nuestro corazón.

Permite que tu luz nos ilumine

Brillando en medio de la oscuridad,

Y si es posible reúnenos de nuevo.

Tu luz muda la noche en claridad.

Cuando el sol oprima nuestras almas,

Concédenos oír la fuerte voz.

De aquellos que invisibles nos rodean,

En fraternal y dulce adoración,

Maravillosamente protegidos,

Encomendados a lo que vendrá.

Es Dios quien nos alienta noche y día,

Y para siempre es su fidelidad.