AUTOR: DANIEL WEBSTER WHITTLE

HIMNO:CADA MOMENTO

Daniel Whittle nació en Massachusetts, Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1840.

Su madre era una piadosa mujer cristiana que, como aquella Eunice en Primera de Timoteo, instruiría, desde la niñez, a sus cuatro hijos en las Sagradas Escrituras.

Justo antes de que estallara la guerra civil en los Estados Unidos, la familia Whittle se unió a los muchos que dejaron el este del país para establecerse en Chicago.

Allí conoció a Abbi Hanseen, quien más adelante sería su esposa.

En 1861 se enlistó en el ejército, en la infantería 72 de Illinois, como lugarteniente.

Se casó el 22 de agosto de 1862, la noche antes de salir, por un año, hacia el sur del país con el resto del ejército.

Durante la batalla en Vicksbok fue herido, cuando le dispararon en su brazo con el cual llevaba la espada.

Mientras se recuperaba en el hospital buscó un libro para leer y encontró un Nuevo Testamento.

Las palabras resonaban en su mente, sin embargo, no sentía que estaba listo para recibir a Cristo.

Poco después, alguien del hospital lo despertó porque había un soldado que quería que oraran por él.

 Como El Mayor Whittle se mostraba reacio, la enfermera le dijo: 

“Pensé que era cristiano, lo vi leyendo la Biblia”.

 Whittle aceptó. Él mismo relata:

“Me arrodillé al pie de la cama de aquel muchacho y tomé su mano. Con pocas palabras confesé mi pecado delante de Dios y le pedí a Cristo que me perdonara. Creí allí mismo que Él me perdonó. Luego oré por el muchacho, quien se calmó y me apretó la mano. Cuando me levanté ya había muerto. Su rostro, antes angustiado, ahora reflejaba paz. Quedé maravillado al pensar que Dios lo usó a él para guiarme al Salvador y luego me usó a mi para llevarle a él a confiar en la sangre  preciosa de Cristo para el perdón de sus pecados. Espero un día verle en el cielo”.

Al poco tiempo fue enviado de regreso a casa. Ya no llevaría la espada de metal nuevamente, pero esto no le impediría a llevar “la espada del espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17).

A su regreso conoció al hombre que tendría una gran influencia espiritual en él. Dejemos que Daniel mismo nos lo cuente:

“Una reunión grande fue realizada en el Tabernacle Sunday-School, y con algo de ayuda pude asistir, aunque todavía estaba muy débil por la pérdida de sangre y con mi brazo vendado. Fui llamado a hablar y, mientras me paraba lenta y tímidamente, una potente voz se escuchó ‘Démosle tres aplausos, muchachos’, cosa que con mucho entusiasmo hicieron, ya que cada corazón estaba lleno de patriotismo y la escena de un soldado vestido de uniforme azul, y que había sido herido en batalla, conmovió a los presentes. Ese amable gesto y el ánimo de las personas me conmovió profundamente. Aquella voz que se había escuchado fue la de Dwight L. Moody, y eso fue lo que significó esa amistad desde ese momento: estimulante, animante y muy apreciada”.

El Sr. Moody ya estaba activamente dedicado a la evangelización y predicación del evangelio para ese entonces, y su influencia hizo al Mayor Daniel Whittle a también dejar su trabajo secular y dedicarse por completo a la predicación de la Palabra de Dios.

 Al igual que el Sr. Moody, Daniel Whittle acostumbraba a tener alguien que cantaba en sus campañas de predicación del evangelio.

 El primero que le ayudó en este ministerio fue Philip Bliss.

Ira. D. Sankey en su libro Mi vida y los himnos evangélicos, nos da el siguiente relato del origen del bello himno CADA MOMENTO.

 «Mientras estaba yo asistiendo a la Feria Mundial en Chicago, Henry Varley, un predicador laico de Londres, dijo al Mayor Whittle:

«No me gusta mucho el himno TE NECESITO A TODA HORA, porque yo le necesito cada momento del día

«. Poco después el Mayor Whittle escribió este dulce himno con la letra:

«Cada momento la vida me das, Cada momento conmigo Tú estás; Hasta que rompa el eterno fulgor, Cada momento; soy tuyo, Señor.»

El señor Whittle me trajo el himno en manuscrito, poco después, diciendo que me daría el derecho de propiedad de la letra y la música si yo le imprimía 500 copias en papel fino, para distribución entre sus amigos.

Su hija Mari Whittle quien después se casó con Will Moody, escribió la música .. Yo hice lo que el señor Whittle deseaba y mandé el himno a Inglaterra, donde se registró el derecho de propiedad en el mismo día como en Washington.

En Inglaterra el himno llegó a ser muy popular. Cayó en las manos del conocido Rev. Andrew Marray, de África del Sur, quien estaba visitando Londres, y él lo adoptó como su himno predilecto. Un año después, el señor Murray visitó Northfield, y mientras estaba en una conferencia para hombres de la iglesia, comentó: «Si Sankey sólo supiera un himno, el cual encontré en Londres, y lo cantara, se daría cuenta de que abarca mi creencia entera».

Deseaba con afán saber qué himno era, y cuando me lo hubo recitado, yo le dije: «Doctor, ese himno fue escrito a menos de quinientos metros de donde estamos parados».

«Por años el doctor Murray hacía que su esposa cantara este himno en casi todas sus reuniones. También llegó a ser un himno predilecto en África del Sur durante la guerra».

De modo que el pensamiento del señor Varley de su constante necesidad de Cristo, fue captada por la mente alerta del gran Mayor Whittle y reexpresado en tal forma poética que ha servido de mucha bendición a un grupo innumerable de hermanos en la fe.

El Mayor Daniel W. Whittle pasó a la presencia del Señor el 4 de marzo de 1901.

 Varios de sus himnos han sido traducidos al español y siguen siendo cantados al día de hoy.

 A continuación vamos a escuchar la letra del himno: CADA MOMENTO

Cristo me ayuda por él a vivir,

Cristo me ayuda por él a morir;

Hasta que llegue su gloria a ver,

cada momento le entrego mi ser.

¿Siento pesares? muy cerca él está;

¿Siento dolores? alivio me da;

¿Tengo aflicciones? me muestra su amor,

cada momento me cuida el Señor.

Cada momento la vida me da

Cada momento conmigo el está

Hasta que llegue su gloria ver

Cada momento le entrego mi ser.

¿Tengo flaquezas? o ¿débil estoy?

Cristo me dice:”Tu amparo yo soy”

cada momento , en sombra o en luz

siempre anda junto conmigo Jesús