«No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» (Mt.‬ ‭4:4)‬

En cierta ocasión Lope de Vega dijo: «Si rey fuera, instituiría cátedras para aprender a callar.» La «virtud» del hombre en cuanto a su disposición a callar frente a su necesidad de escuchar es absolutamente desequilibrada, por lo que siempre acabamos por arrepentirnos de lo que dijimos, claro está, si es que tenemos un mínimo de conocimiento. Y curiosamente a la vez, lamentamos no haber estado atentos y dispuestos a escuchar cuando tuvimos la oportunidad.
Esta es la eterna canción lastimera del hombre en cuanto a sus oportunidades: «Cuando pude no quise, y ahora que quiero, no puedo».

En cuanto a nuestra relación con Dios nos pasa algo parecido. Entendemos de la necesidad de relacionarnos con El, (huelga decir que hablo de los cristianos) pero es una relación muy contaminada por nuestra personalidad, por lo que siempre, tendemos a escuchar mucho menos de lo que debiéramos.

El hombre necesita escuchar a Dios, necesitamos el bálsamo de Su palabra para ser sanados, dado que en ella, en Su palabra, hay poder. Sí amigo mío, no podemos permitirnos el lujo de desechar el poder de Dios que habita en Su palabra, ni hacernos sordos a ella. Estaríamos ahogándonos en el pozo de nuestra propia soberbia al hacernos sordos a la Palabra de Dios, pues eso significaría que nuestra vanidad llegó a tal punto que consideraríamos que Dios no tenga nada que decirnos.

«No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
La propia vida del hombre emana de la palabra de Dios. Podrás decirme que aquellos que nunca atienden a dicha palabra existen en este mundo durante años, y es cierto; pero existir no es vivir, del mismo modo que sobrevivir no es vivir. Vivir conlleva unos requisitos mínimos en cuanto esperanza, fortaleza ante la dificultad, sabiduría, templanza, paciencia, amor o mansedumbre entre otros de los beneficios que la palabra de Dios trae e nuestras vidas; sobre estas cosas habla la carta de Pablo a los Gálatas, Cap.5 versos del 16 al 26.
Pero también nos habla el Espíritu Santo, porque es por Él, por medio del Espíritu Santo, que muchas de las verdades de Dios nos son manifiestas. Pero también hay un requisito para poder recibir dicho  Espíritu: «La fe», esto también lo encontramos en esta carta a los Gálatas, Cap. 3 verso 2, donde leemos: «Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?»
¿Pero y el oír con fe? «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.» (‭Ro. ‭10:17‬). Parece como que el círculo se cerrase sobre el hecho de oír ¿Tendrá el hombre dificultad en su oído espiritual? La sordera espiritual es la enfermedad de un espíritu egoísta y orgulloso, así algunos oyen con su mente, otros con su cartera, otros con sus placeres, etc. etc. Y así hasta aquellos que oyen con su corazón.
«No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» Pero el alma del hombre que no se alimenta de la palabra de Dios morirá irremisiblemente, esa es una realidad a la que no le podemos dar la espalda.
Hoy, en esta mañana te animo a despertar tu espíritu, a ser sensible a la palabra de Dios, a permitir que esa palabra de esperanza penetre en tus oídos y llegue hasta tu alma para que ésta cobre vida, y todo esto en el glorioso nombre de Jesucristo.
«Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura. Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra.»

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