Cuando las circunstancias duras de la vida me golpean,
me afligen y hasta me hacen llorar…

En medio de todo mi quebranto y toda mi tristeza,
¿cómo está mi corazón?

¿estoy preparado para el dolor en mi alma soportar?
¿estoy pronto y dispuesto a Dios adorar?


El Salmo 57, escrito por David
al tener que de la persecución del Rey Saúl huir,
habló acerca de tener un corazón de adorador.
Corazón pronto y dispuesto para alabar a Dios, darle gloria y loor.

7 Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;
Cantaré, y trovaré salmos.

Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa;
Me levantaré de mañana.

Te alabaré entre los pueblos, oh Señor;
Cantaré de ti entre las naciones.

10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,
Y hasta las nubes tu verdad.

11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra sea tu gloria.

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David era un adorador –
 en medio de las tormentas y las tribulaciones de la vida,
 él disponía el corazón para alabar y cantarle a Dios
 por la grandeza de Su misericordia y Su verdad,
Su amor inagotable y Su fidelidad.

¿Y yo?

¿Qué hago yo cuando las aflicciones y el abatimiento de la vida
 me golpean y me quieren quebrantar y arruinar?

¿A qué está dispuesto mi corazón en esos momentos difíciles?

 ¿A la queja y al lamento?
¿O a la alabanza y al cántico?

 ¿Tengo un corazón de adorador como lo tenía David?

Y el reto es aún mayor……
ser un adorador…….en canciones y alabanzas
o tener una vida entregada más allá de la palabras.
Una vida consagrada……apartada……dispuesta y bien preparada
para adorar a mi Dios en cualquier circunstancia.

 
El corazón de un adorador
conforme al corazón de Dios
debe estar pronto y dispuesto

A ser siempre un corazón agradecido.
A dar con alegría.
A obedecer a Dios y a su Palabra.
A rendir nuestros derechos.
A amar a Dios con todo nuestro ser.
Apartados, consagrados para Él.
Adorando en espíritu y verdad.
Dispuestos en todo tiempo a orar.

“¿Quién subirá al monte de Jehová?
 ¿Y quién estará en su lugar santo?
 El limpio de manos y puro de corazón;
el que no ha elevado su alma a cosas vanas,
 ni jurado con engaño.
 El recibirá bendición de Jehová,
y justicia del Dios de salvación.” 

Este es el reto para mí,
Y para todos los ADORADORES del Ministerio de Alabanza de nuestra comunidad cristiana,
 y para cualquier creyente en Dios que quiere obedecerle y agradarlo.

  Que no solo cantemos afinado y toquemos con destreza nuestros instrumentos
 cuando estamos ministrando en la iglesia, sino que nuestras vidas enteras
 sean íntegras e intachables delante de Dios.


Es importante que, sean nuestras circunstancias de vida como sean,
 tengamos un corazón dispuesto a alabar al Señor entre los pueblos
y cantar de Él a las naciones.

Pero más importante aún es, en todo momento de nuestras vidas,
 tener un corazón consagrado y puro, recto y honrado delante de Él
y delante de los hombres.
   
Hermano……amigo…

 ¿Eres tú un ADORADOR conforme al corazón de Dios?

Yo sí lo quiero ser.

Señor ayúdame.