DAD, GLORIA AL CORDERO REY

Apocalipsis 5:1-6

 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que
el León de la tribu de Judála raíz de Davidha vencido
para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Esta visión de Jesucristo como un cordero inmolado,
 parece un símbolo de debilidad. De hecho, un Cordero
 nos recuerda mansedumbre, ternura, debilidad.

Un cordero inmolado (sacrificado), nos indica sufrimiento, muerte, debilidad suprema, alguien que sucumbe a la violencia
 o crueldad de otros. ¡Y así fue! Ya vimos que Jesús
fue ciertamente sacrificado por nosotros, en nuestro lugar

(Isaías 53:4-7).

como cordero fue llevado al matadero

Fue así como nos rescató de la condenación eterna
 que todos merecíamos.

Todo comienza porque Juan es invitado en visión a conocer las cosas que acontecerían al pueblo de Dios en tiempos futuros.
Así es llevado (en visión) ante el mismísimo trono de Dios.
Allí ve como la mano de Dios sosteniendo un libro (un rollo) escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.

 En ese libro estaban escritos los designios de Dios
 para su pueblo, y para toda la humanidad.

 Juan estaba deseoso de que el rollo fuera abierto y leído,
 para conocer el destino que les esperaba.
 
Pero no se halló a nadie digno de abrir el rollo.
Juan lloró mucho.

Y entonces, uno de aquellos 24 ancianos le dijo:
 “No llores…” (v.5).

Le presentó a Jesús con estas tres tremendas frases:

“El león de la tribu de Judá” (profetizado en Génesis 49:9-10).

“La raíz de David” (profetizado en Isaías 11:1).

“Ha vencido…”

¿HA VENCIDO? Así asegura el anciano.
 Pero lo asombroso viene en el versículo siguiente.
Cuando Juan hizo exactamente lo que le dijo el anciano (“¡Mira…!”), y miró: ¿qué vio?

Vio un cordero, como inmolado.

Esta es una de las cosas más asombrosas acerca del Señor Jesús. Es, al mismo tiempo…

CORDERO Y LEÓN

¿Por qué la imagen del león le sirve a este cordero?

¿Por qué podemos decir que Jesús,
el Cordero de Dios, ¿ha vencido?

VENCEDOR.

1. Vivió una vida perfecta.

Nadie fuera de él ha podido vivir esa vida en este mundo
 Sólo Jesús.

el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;

Y no es porque es Dios.
 Porque él vivió en este mundo como hombre completo.
 A pesar de que fue tentado, nunca pecó.

¡Fue un vencedor!


Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

2. Cumplió la voluntad del Padre.

Desde niño sabía que había venido con una misión del padre.
 Eso fue lo más importante para él.
Por eso les dijo a sus discípulos, junto al pozo de Samaria,
que esa era su comida especial (Juan 4:34).

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Cuando estaba para terminar su vida en la tierra,
 pudo orar así al Padre (Juan 17:4).

Yo te he glorificado en la tierra;
he acabado la obra que me diste que hiciese.

3. Satisfizo la justicia de Dios.

Dios es un juez justo (Salmo 7:11).

Dios es juez justo,
Y Dios está airado contra el impío todos los días.

No puede pasar por alto su justicia.
Y su justicia demanda la condenación de los culpables (nosotros). Pero por su profundo amor hacia toda la humanidad,
llevó a cabo un plan magistral, para otorgarnos perdón y salvación, AL MISMO TIEMPO que su justicia quedara satisfecha.

Para eso se requería que alguien PERFECTO, INOCENTE,
 cargara con la condenación de los culpables.

Y para eso envió a su hijo Jesús (1 Juan 4:10).

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Jesús vivió en este mundo una vida perfecta, sin pecado,
y luego murió ocupando nuestro lugar, llevando sobre sí nuestro pecado y nuestra condenación

Aun sufriendo sin merecerlo, aun muriendo como morían
los criminales, Jesús estaba siendo un VENCEDOR.

4. Venció la muerte.

Jesús no se quedó muerto y sepultado.
Para alegría de muchos y desconcierto de otros,
resucitó al tercer día, derrotando la muerte,
como el primero (primicias) en lograrlo.

 Cuando los apóstoles lo proclamaron en Jerusalén,
todos ellos eran testigos de ese hecho.

 
Cuando Pablo escribió a los Corintios,
 aún había muchos testigos con vida.
 Ni siquiera sus enemigos pudieron presentar ninguna prueba
en contra de esa proclamación.

5. Se sentó en el trono de Dios.

Los antiguos sacerdotes NUNCA SE SENTABAN mientras oficiaban en el Tabernáculo o el Templo de Jerusalén.

 En el interior de esos santuarios no había asientos.
 Pero cuando Jesús murió, resucitó y ascendió al cielo, SE SENTÓ, indicando que había terminado su obra.
 
Y no en cualquier asiento, sino en el mismísimo trono de Dios.

Hebreos 8:1

Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo
es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

Apocalipsis 22:3; 3:21

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

6. Vencerá a todos sus enemigos.

Un día Jesús vencerá completamente a todos sus enemigos.
Aun a los que se juntarán para pelear contra él
al final de los tiempos.

El Cordero-León los vencerá.

Hebreos 10:12,13; 1 Corintios 15:25; Apocalipsis 17:14.

No te dejes confundir por la imagen de Cristo como un cordero,
 e incluso inmolado.

Él es también visto como el león.
El Rey. El Vencedor.