Nunca vemos la mayoría de las cosas que ocurren en el universo, ya que son demasiado pequeñas, se mueven demasiado rápido o, incluso, lo hacen demasiado lento. No obstante, con el uso de la tecnología moderna, el cineasta Louis Schwartzberg puede mostrarnos imágenes asombrosas de algunas de esas cosas: la boca de una oruga, el ojo de una mosca, el crecimiento de un hongo.

Nuestra limitación para ver los detalles asombrosos e intrincados del mundo físico nos recuerda que nuestra capacidad para ver y entender lo que sucede en la esfera espiritual también es limitada. Dios obra a nuestro alrededor haciendo cosas más maravillosas de lo que podemos imaginar, y que somos incapaces de ver. Sin embargo, el profeta Eliseo sí llegó a ver la obra sobrenatural del Señor. Incluso, abrió también los ojos de su temeroso colega, para que pudiera ver al ejército celestial peleando a favor de ellos (2 Reyes 6:17).
El temor nos hace sentir débiles e indefensos y pensar que estamos solos en el mundo, pero Dios nos aseguró que su Espíritu que mora en nosotros es mayor que cualquier poder terrenal (1 Juan 4:4).
Cuando el mal que podemos ver nos desanime, debemos pensar en la buena obra que el Señor está haciendo y que no percibimos.