«Nuestro pan diario» Con riesgo de caerse

«Nuestro pan diario» Con riesgo de caerse

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Con riesgo de caerse

Leer: 1 Corintios 10:1-13 

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (v. 12).

Cuando mi amiga Elaine se recuperaba tras una caída tremenda, un empleado del hospital le colocó una pulsera de color amarillo brillante que decía: Riesgo de caída. La frase quería decir que debían tratarla con cuidado, que ella quizá no tenía buen equilibrio y que la ayudaran a ir de un lugar a otro.
En 1 Corintios 10, encontramos una advertencia parecida para los creyentes. Echando un vistazo a sus antepasados, Pablo veía la tendencia del hombre a caer en pecado. Los israelitas se quejaron, adoraron ídolos y tuvieron relaciones inmorales. Todo esto entristeció a Dios; entonces, permitió que sufrieran las consecuencias de sus errores. Sin embargo, el apóstol dijo: «estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros […]. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (vv. 11-12).
Es fácil creer erróneamente que hemos superado un determinado pecado. Aunque hayamos admitido nuestro problema, lo hayamos confesado arrepentidos y nos hayamos comprometido a obedecer al Señor, la tentación puede aparecer. Dios hace posible que no volvamos a caer, dándonos una salida. Depende de nosotros que aceptemos esa vía de escape.

Señor, que pueda ver la salida que me ofreces cuando soy tentado. Gracias por seguir obrando en mi vida.

Las grandes tentaciones suelen aparecer después de grandes bendiciones.